El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha anunciado la supresión de la publicidad en la televisión pública en una medida que, según sus críticos, le permitirá imponer un modelo de control del ente. Los socialistas denuncian un "golpe grave a la independencia de los medios".
Pero la polémica es aún mayor por la forma en que se compensará la falta de ingresos publicitarios: serán las operadoras de telefonía e Internet quienes aporten el 0,9% de su facturación a través de un nuevo impuesto. Sumado a ello, el resto de cadenas privadas cederán el 3% de sus ingresos publicitarios. Los operadores, supuestamente, tendrán que repercutir el gravamen en la factura de sus clientes.
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