El caso Martinsa y otros calvarios
Por PEDRO GUERRA / Resumen de prensa
Mientras la Bolsa se desploma,
en Martinsa-Fadesa continúa el calvario. Como también lo hace el de los campesinos argentinos, el de El Solitario, el presunto asesino que quiere ser Robin Hood, o el de Ronaldinho, que por fin se nos va, parece que para no volver. Y mientras, Ibarretxe no tira la toalla en lo del referendum. Lo conseguirá por aburrimiento
234 personas, una cuarta parte
de su plantilla, darán con sus huesos en la calle, merced a un expendiente de regulación de empleo (ERE) del que nadie quería oir hablar, pero que ya es una realidad.
La quiebra de la constructora ha arrastrado al resto de las
constructoras e inmobiliarias y la jornada de ayer fue
especialmente dura para todas ellas en la Bolsa, en un efecto dominó que podría continuar hoy.
El Gobierno quiere tranquilizar a los que han comprado una vivienda a la empresa de Fernando Martín. Dice que velará por que se acaben las que están ahora en construcción. Los compradores tienen derecho a la devolución del dinero más los intereses devengados, recuerdan las asociaciones de consumidores.
Voracidad, especulación, imprudencia...
En general, las casas no se venden y ello se traslada a toda la economía. La tierra tiembla bajo los pies de las grandes inmobiliarias y los que participan en ellas, principalmente bancos, sufren también. A la vez, se destruye mucho empleo, el indirecto y el directo. Los expertos ya dicen que los precios tendrán que bajar mucho para que todo vuelva a la normalidad. Se habla de entre un 15 por ciento y un 30 por ciento. Dicha caída es oficial desde hoy mismo, según datos del MInisterio de Vivienda.
Parece haber unanimidad en que la especulación y el dinero fácil ha sido el caldo de cultivo donde se ha gestado la crisis. Unos hablan de excesiva voracidad de los empresarios, aunque ellos quieran hacernos ver que "es un problema de todos", como dice el presidente de Asprima, José Manuel Galindo. Los más comedidos dicen que ha habido poca prudencia y otros recuerdan que están en juego los ahorros de miles de millares de personas.
Espero que no se os atragante el croissant de la mañana con tan 'espléndidas noticias', aunque ahora estoy pensando en la pareja de jóvenes que estaba pensando desde hace años en comprarse una casa y no podía. Ellos van a ser los auténticos beneficiados de este desaguisado provocado por la especulación.
Robin Hood, el solitario, y el casco budista
Visto el ejemplo, algunos tendrán la tentación de seguir los pasos de Jaime Giménez-Arbe, El Solitario, quien ayer decía en su juicio que no es un atracador, sino un expropiador de bancos, una especie de Robin Hood guiado por 'su ideología anarquista y antisistema'. De hecho, culpa del asesinato de los guardias civiles a un periodista corso. Todo ello me hace preguntarme si el análisis psicológico al que se le ha sometido es el correcto.
En cualquier caso, para librarme de tan malas influencias estoy pensando en comprarme el casco diseñado por los monjes budistas de El Garraf. No uso moto pero dicen que su mantra es claramente beneficioso para la paz interior de quien lo calza. Y en ellas estoy. No vaya a ser que en una de éstas yo también vaya a imitar a El Solitario.
Y es que estos días estoy bastante molesto con el sistema en general y, sobre todo, con la Iglesia. No he recibido el SMS del Papa dirigido a los jóvenes. Y eso para los que ya superamos los cuarenta es un duro golpe en la autoestima. 'Joven amigo, Dios y su gente esperan mucho de ti', dice el mensaje. En mi caso no deberían hacerlo, pienso.
Una hipoteca con dinero de los presos
A las 6,04 de la mañana, El Mundo destapa que la mujer de Juana Chaos pagará su hipoteca con dinero de un colectivo de familiares de presos. Según revelan, Irati Aranzabal esposa del etarra, se encuentra en nómina de Etxerat, una organización de apoyo a los presos de ETA con gran implantación en el País Vasco y el entorno abertzale. Como diría aquél, todo queda en casa. En este caso, también el pago de la hipoteca. Y mientras, Ibarretxe sigue en su huida hacia delante con su famosa consulta: el Gobierno ha actuado de "forma despectiva" con el pueblo vasco, dice el lehendakari.
Todo esto me pilla fuera de Madrid y la verdad es que me entran ganas de olvidarme de todo y beberme una buena cerveza. De hecho, me gustaría probar la primera cerveza de trigo fabricada en España, presentada ayer en la Expo de Zaragoza y que, según sus creadores, está en la línea de las tradicionales belgas elaboradas por tan popular cereal. Hoy no puedo cumplir con el ritual, pero de cara al fin de semana buscaré en los estantes de mi supermercado.
Baile de brasileños
Por cierto, Ronaldinho y su barriga ya no son del Barça (¿por qué habré hecho esta asociación de ideas?). Laporta llegó ayer a un acuerdo con el Milán llenando la idem en un conocido restaurante barcelonés con el director del Milán, Adriano Galliani. El crack brasileño (no sé si en este caso crack es una onomatopeya) jugará en Italia tres años y en la ciudad condal ya respiran tranquilos.
El otro brasileiro, en este caso el del Madrid, Rodinho, no tiene tan claras las cosas. El Chelsea lo quiere, pero ya dice Calderón que tendrán que pagar una buena millonada, concretamente más de 60 millones de euros. Él quiere que el Madrid le duplique el sueldo. Y yo también.
Las protestas en Buenos Aires
Si miramos fuera, desde Argentina nos llegan las imágenes de la indignación. La crisis agraria ha dividido al país y lo ha echado a la calle y 200.000 personas han salido a protestar en Buenos Aires esta madrugada. A poca distancia, el ex presidente Néstor Kirchner congregaba a cerca de 100.000 partidarios, en una demostración de fuerza bastante evidente.
Algunos menos, pero muchos también, concretamente 40.000, disfrutaron anoche en Anoeta del concierto del Boss. Por el bueno de Bruce no pasan los años, afortunadamente.
Una vida en cartas
Para terminar, rescato hoy una historia para optimistas. Ted Howard, un anciano inglés de 82 años, se ha pasado 15 años de su vida recomponiendo las cartas de amor que había escrito a su mujer, ya fallecida. Ella había roto las misivas en mil pedazos cuando descubrió que alguien las estaba leyendo. El bueno de Howard ha conseguido rescatar todas ellas, un total de 98, y a buen seguro que las estará releyendo con la misma paciencia que las rescató. Eso es amor y lo demás son pamplinas. Digo yo.





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