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martes, 20 enero 2009

Proyecto i: Oda al plumilla

A mediados de agosto publicamos aquí la traducción de un post de Jeff Jarvis que llevaba por título Elegía al plumilla. En él, Jarvis replicaba al director de Spokeman-Review, quien aseguraba en un extenso artículo que muy pronto no habría periodistas. “A los 58 años, soy de los últimos de un raza en extinción”. Steve Smith sostenía, sin embargo, que sí “habrá reporteros. Editores de noticias. Una cosa llamada productores online y coordinadores multimedia. Mojos. Slojos y Nojos. Blogeros, froggeros y twitteros. Pero no habrá periodistas”. Ni Jarvis ni nosotros entendimos entonces el porqué de la elegía. La profesión no era una especie a punto de desaparecer, algo a lo que haya que llorar porque ya no está. Ha muerto el mito, eso es cierto. El de los tirantes, el tabaco y el alcohol. Las redacciones en penumbra. El paren las máquinas. Primera Plana. Pero las historias siguen estando ahí, esperando que alguien las descubra. Y sin gente que las cuente, las sociedades son más oscuras e injustas. Bien lo saben los dictadores.

El mundo ha cambiado. Mucho, en poquísimo tiempo. Y los periodistas debemos cambiar también. Sólo es eso. Debemos aceptar que la sociedad no es la misma que hace treinta años, que han cambiado sus demandas. Debemos adaptarnos a nuevas audiencias que a veces van por delante de nosotros. Pero manteniendo la esencia de la profesión. Esa que nos compromete con la verdad, el control a los que tienen el poder, la defensa de las minorías… Resulta paradójico que nosotros, que nos dedicamos a relatar la vida, seamos a veces incapaces de asumir un nuevo rol y modificar las rutinas. En el fondo, no es más que evolución, pura y dura. El origen de las especies de Darwin 150 años después de su publicación. “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente. Sobrevive la que mejor se adapta al cambio”.

Cuando arrancamos este proyecto, una de nuestras obsesiones era la Redacción. Sabíamos que era la clave del éxito, pero no teníamos muchos ejemplos en los que inspirarnos. Todos veníamos de redacciones digitales que habían nacido en medios convencionales y teníamos miedo de cometer viejos errores. Hemos trabajado durante meses en llegar a un modelo que aunque no definitivo sí se parece bastante al que queremos. Comenzamos con una estructura bastante convencional, jerárquica y absoluta. Un organigrama cerrado, con un equipo en su gran mayoría propio. Pero un día nos preguntamos, si ya hay gente que hace cosas que nos gustan, por qué no intentar que también las haga con nosotros. Así están empezando a nacer acuerdos que, aunque aún no podemos concretar, enriquecerán sin duda el resultado.

David de Ugarte, en su libro El poder de las redes, parte de la ilustración creada por Paul Baran - uno de los impulsores de las redes de conmutación de paquetes- para analizar las diferencias entre un mundo en el que la información se distribuye en una red centralizada, descentralizada o distribuida. Este gráfico nos ha ayudado a visualizar el tipo de Redacción que queríamos conformar. La norma lleva a optar por una red centralizada, es decir, una organización con una estructura jerárquica muy poderosa de la que cuelgan todas las categorías. Nosotros, sin embargo, hemos apostado por un modelo híbrido entre una red centralizada y una distribuida. Tendremos una gran –cada vez más grande, esperamos- organización propia que producirá contenidos y gestionará la información que llegue de terceros, pero también queremos contar con equipos autónomos e independientes que sumen su trabajo al Proyecto i.

Redes

La organización de la Redacción se fue moldeando a la vez que fuimos madurando los perfiles necesarios para configurarla. Desde que abrimos 233grados, hemos publicado muchos post dedicados a nuestra profesión, a los cambios y los retos. Hemos abanderado el concepto de nativo digital como paradigma del nuevo perfil. Para nosotros, no es tanto una cuestión de edad, que también, sino de tener capacidad suficiente para asumir los cambios sin traumas. Todos hemos vivido con frustración el desdén de algunos colegas ante el desconocimiento de Internet. El miedo a la pradera (Tascón dixit) no se cura. Con suerte se disimula.

Por eso, en nuestro blog hemos hablado sobre los verdaderos periodistas digitales, hemos recogido los 12 pasos necesarios para serlo según Jeremy Lennard, subdirector internacional del diario británico The Guardian. Hemos descrito las diferencias entre nativos e inmigrantes, así como los requisitos para asumir los nuevos roles. Tradujimos varios post de Jarvis, desde su visión del nuevo escenario informativo a su respuesta a un colega de Slate sobre el periodismo. Investigamos sobre mojos y expertos en narrativas visuales. Entrevistamos y seguimos haciéndolo a los responsables de las redacciones digitales españolas. También a los emprendedores de la Red.

En definitiva, nos hemos preocupado de escuchar a los periodistas. En estos meses, además, hemos conocido a un grupo de profesionales fuera del circuito convencional que son los que realmente conocen Internet. Sus blogs, sus proyectos, sus tuits, sus correos, las conversaciones telefónicas o personales… nos han enseñando que ya se está haciendo buen periodismo en Internet. Que hay otro modo y otras herramientas para contar las cosas. Que es fácil perder la perspectiva desde la burbuja que a veces se crea en las grandes redacciones. Para nosotros, la demostración definitiva fue la cobertura del día que entraron los tanques israelíes en Gaza. Nada podía competir con Al Jazeera (los únicos que emitían desde dentro) y el seguimiento en Twitter de la gente que oía caer las bombas sobre los tejados de sus casas.

El Proyecto i será al final lo que sea la gente que lo hace. Se parecerá a ella, divertirá o aburrirá como ella, emocionará o no como consiga hacerlo su equipo… tendrá su alma. Las sillas llenas de gente no sirven. Importa quién está sentado. Probablemente, es lo que más importa. Más allá de algoritmos, fórmulas, robots y SEOs hay gente con nombre y apellido que no es intercambiable. En nuestra Redacción ese Todos que la conforma lo escribimos con mayúscula.

Hoy, dos recomendaciones. La primera es un libro. Bueno tres, la trilogía (en España sólo se han publicado los de primeros) Millennium, de Stieg Larsson: una novela negra que tiene como protagonista al periodista Mikael Blomkvist. Hemos seleccionado un párrafo del segundo volumen, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, con el que nos sentimos identificados.

“No le debéis lealtad a nadie, excepto a vosotros mismos. Pero señaláis las carencias de la sociedad y no os importa meteros endiabladamente con personas públicas que os caen mal. A menudo queréis influir y cambiar las cosas. Aunque todos fingís ser unos cínicos y unos nihilistas, es sólo vuestra propia moral la que dirige la revista. En varias ocasiones he comprobado que se trata de una moral bastante especial. No sé cómo llamarlo, pero Millennium tiene alma. La verdad es que ésta es la única junta directiva a la que me siento orgullosa de pertenecer”.

La segunda es una canción de Sabina, Cuando aprieta el frío. Nos reconfortó el día de la gran nevada en Madrid.

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Comentarios

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Me gusta la Oda y me quedo con dos cosas: escuchar a los periodistas, nuevos proyectos... pero sobre todo a la audiencia y apostar fuerte por los que tenéis sentados en las sillas. Ordenadores, tecnología, cámaras, etc las podemos tener todos, lo importante, ahora más que nunca, es quien está detrás de la "cacharrería": las personas que forman el equipo. Suerte!!!

Interesante artículo!. Desde luego, debemos aceptar que la información y el proceso de comunicación está evolucionando de tal manera que se está diluyendo el sentido del periodismo. Los periodicos, como empresa, posiblemente, tambien, adopten un nombre diferente como por ejemplo el de Organización de noticias. Esto no gusta a muchos. Hasta hace poco, incluso a mi (he trabajado en la profesión como Corresponsal, Enviado especial y academicamente, tengo una Licenciatura en Periodismo, Doctorado en periodismo y Master en periodismo). Pero, debo "saber adaptarme al cambio para sobrevivir"(parafraseando a Darwin). No podemos vivir de las nostalgias del otrora Cuarto Poder. Ha emergido un quinto poder, mucho más poderoso que los otros poderes, Si no, que se lo pregunten a Obama.
Modestamente, intento seguir estas prácticas del cambio. Como docente de periodismo, debo asumir que mis nuevos roles son, además los más importantes, la evangelización de los nuevos medios y el mentoring en la estructura y creación de contenidos. Son roles que debemos asumir si queremos dar una formación acorde con las necesidades del mercado.
Dos cosas me preocupan: primero, que la esencia del periodismo -del buen periodismo, aunque quiza debería decir, de la información- independientemente de los roles o nombres que adquiera (mojos, nojos, DDE, etc.) y de los formatos, siga la estela de la calidad (miedo me dan los dictadores, incluidos los de la información) y segundo, los nuevos retos que han de asumir los periodistas profesionales, sobre todo los que sobrepasan el medio siglo de vida. La espada de damocles de los ERES está a la vuelta de la esquina.

Sólo un apunte: para que la red distribuida funcione debidamente los nodos/fuentes han de apostar por la excelencia, por la calidad y no por la cantidad exclusivamente.

Agradecería una anotación sobre el proceso de selección de los periodistas para el nuevo digital, sobre todo entre personas menores de treinta años y/o poco bagaje profesional.

¿Qué nivel habéis encontrado entre la montaña de currículums que habéis recibido? Pues eso, Mario Tascón podría escribir al respecto, de modo genérico, sin entrar en detalles.

Independientemente del modelo organizativo, la clave en un medio informativo va a ser la cualificación de los periodistas, no sólo el dominio de la tecnología (que se da por supuesto), sino de su bagaje cultural y formación para así reflejarlo en los contenidos generados por ellos.

Ese es el gran problema actual de los periodistas españoles más jóvenes, y del resto de universitarios, pues comparten el mismo sistema educativo, tan desastroso en estos años.

Proyecto I puede ayudarnos a hacer un gran trabajo, pero los plumillas tenemos que meternos en la cabeza que todos podemos ser originales, que tenemos que buscar el enfoque que nos haga únicos y que si no nos lo han ofrecido los medios en los que hemos trabajado, la Red tiene una espacio enorme para nosotros. Yo, por mi parte, he decidido abrir un blog donde analizo los “cisnes negros” de la actualidad internacional: http://cisnesnegros.wordpress.com/.

¡Todos podemos hacerlo!

Una oda saludable! En estos tiempos inestables en los que la información sobre periodismo llega de la mano de los temidos EREs, un texto optimista nunca viene mal. Ya va siendo hora de que en lugar de compadecernos busquemos soluciones y descubramos las múltiples oportunidades que nos depara la red. Guardaré el post para administrármelo en dosis de autoestima!

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