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lunes, 27 abril 2009

Mi testimonio ante el senador Kerry

JEFF JARVIS/Buzzmachine
Jarvis3 En una especie de carta abierta al senador John Kerry, preocupado por la situación de los medios de comunicación, Jeff Jarvis da su opinión sobre la actitud que debería tomar el Gobierno de Estados Unidos, y por extensión todos los gobiernos, en la crisis del sector. El periodista asegura que no hay que confundir a los periódicos con el periodismo, ni gastar recursos del Estado en sacar de apuros al pasado cuando se debería estar invirtiendo en el futuro y apoyando la búsqueda de nuevos modelos de negocio.

No es que me hayan invitado o vaya a estarlo, pero si lo estuviese, esto es lo que le diría al senador John Kerry en las vistas que va a convocar sobre la crisis de los periódicos (qué demonios, después de escribir un discurso falso para la Newspaper Association of America también puedo animarme con esta pieza).

* * *

Senador, muchas gracias por invitarme a hablar en estas vistas. Pero, con todos los respetos, creo que está investigando el asunto equivocado dese el ángulo equivocado; en cualquier caso, no tengo claro qué papel deberían desempeñar usted y su gobierno en este tema.

Los periódicos van a morir. Resulta algo desgarrador, por supuesto, para los empleados (no sólo los periodistas, sino los a veces olvidados empleados de talleres, repartidores y encargados de anuncios clasificados) que perderán sus trabajos, y para los propietarios de acciones y bonos que están perdiendo sus inversiones en estas empresas fallidas y sobreendeudadas.

Pero estas dificultades no son diferentes a las que están atravesando los fabricantes de automóviles, los vendedores de coches, las cadenas minoristas, los bancos, compañías aéreas, discográficas y, en breve, otros sectores de la comunicación que están sufriendo y muriendo en medio de una reformulación económica que es más profunda que una mera crisis financiera, e incluso más importante que una recesión o una depresión. Estamos viviendo una transformación milenaria de la economía industrial, de masas, hacia algo que está por venir. El desorden y la destrucción son inevitables.

¿La respuesta del gobierno a este cambio debería de ser intentar impedirlo? No lo creo. Me temo que estamos intentando sacar de apuros al pasado cuando deberíamos estar invirtiendo en el futuro. Estamos arrojando cantidades ingentes de dinero para apuntalar modelos de negocio que sabemos que han fracasado y estamos retrasando la innovación, la reinvención y las inversiones que necesitamos para salir de este agujero y construir una nueva economía. Pero esa es materia para otro día.

En el asunto específico de los periódicos, reconozcamos primero que no son víctimas de su suerte; sus dueños han controlado su suerte. Los periódicos y sus propietarios (y, en muchos casos, sus empleados) han tenido una generación para reinventarse y llevar el periodismo hacia una nueva edad: han pasado 20 años desde el inicio de internet, 15 desde la introducción de los navegadores comerciales y de craigslist, diez desde la invención de los blogs y de Google. No se reinventaron a sí mismos porque, comprensiblemente, supongo, no querían estropear sus cómodos, poderosos y rentables monopolios. Pero era su responsabilidad. Nuestra responsabilidad, como contribuyentes, no es compensarles por el tiempo que han perdido.

El asunto que creo que quiere tratar usted no es en absoluto el destino de los periódicos. Es el destino del periodismo. Pero en ese sentido yo soy un optimista, quizás en extremo. Aunque una mayoría de los periodistas encuestados recientemente por la revista The Atlantic ha dicho que internet está dañando al periodismo, yo creo todo lo contrario. Internet ha aportado infinidad de oportunidades al periodismo, a las comunidades, para recopilar, compartir y organizar noticias de maneras diferentes; para llegar y servir a nuevas comunidades y audiencias; para utilizar todos los medios disponibles para informar al público; para mejorar el rendimiento, tanto en las formas de producción como en la distribución y en la práctica del periodismo en sí mismo. Eso es lo que le enseño a mis estudiantes de periodismo.

¿Y qué pasa con apoyar al negocio del periodismo? En esto también soy optimista, y esa es la razón por la que en mi escuela estamos investigando nuevos modelos de negocio. Podemos y vamos a debatir sobre los detalles específicos de estos planes (sus costes, de dónde van a venir los ingresos), pero la verdadera pregunta que tenemos ante nosotros es si va a haber demanda de periodismo en el mercado (yo creo que sí) y si el mercado será capaz de satisfacerla (yo creo que sí). Pero sólo se sabrá con la práctica.

Le insto, senador, a que no equipare periodismo a periódicos, a su futuro con su pasado. El periodismo, al igual que otros sectores que he mencionado, está atravesando una transición hacia una nueva economía, y se podría argüir que cuanto antes la alcance, mejor. Esta transición debe de seguir su camino.

¿Qué puede hacer para ayudar? Lo mínimo posible, diría yo. Temo la intervención del gobierno en la prensa y en la expresión. Y aunque se aportasen recursos gubernamentales para ayudar, habría que preguntarse a quién beneficiarían, a los que tardaron demasiado en tomar medidas o a los que acaban de llegar, a The New York Times o a The Huffington Post?

¿Y cómo sería esa ayuda? Recortes en los impuestos plantearían de nuevo el problema sobre quiénes saldrían beneficiados. Los subsidios directos se verían como un conflicto de intereses. ¿Legislación que permita que los periódicos pacten determinadas prácticas? Ojo con establecer ese precedente. ¿Y qué tal esa idea de permitir, e incluso animar, a los periódicos a convertirse en empresas sin ánimo de lucro? Eso también les prohibiría manifestar apoyos editoriales, eliminando así voces del panorama democrático, cuando tan necesitados estamos de ellas. Yo, por mi parte, no estoy dispuesto a rendirme en la búsqueda de un modelo de negocio sostenible para la información. No; creo que no debería intentar subvencionar e influir directamente en el negocio de los periódicos.

Pero hay otras cosas que puede hacer para ayudar a asegurar el futuro del periodismo.

Por ejemplo, me gustaría que nuestro gobierno siguiera las iniciativas de los gobiernos del Reino Unido y de Australia, prometiendo y dando prioridad a la conexión de alta velocidad abierta y generalizada. Tan sólo esto lograría generar más innovación y proyectos empresariales. Aseguraría que todos los ciudadanos podrían recibir información a través del periodismo que está surgiendo.

También instaría a través del Congreso a que el gobierno opere por defecto con transparencia. Todas las acciones e informaciones del gobierno deberían de ser abiertas, compartidas pública y permanentemente, y se deberían de poder consultar. Cuando eso ocurra, no tendremos menos mecanismos de control sobre el gobierno como consecuencia de la muerte de los periódicos, porque cada ciudadano será un vigilante del gobierno, contribuyendo así a un nuevo ecosistema de las noticias.

Por otra parte, me gustaría que se empezara a enseñar conocimiento de los medios de comunicación en nuestras escuelas. Hoy en día esa asignatura se debe entender no sólo como el consumo, sino también como la creación de medios. Cuanta más gente pueda compartir y hablar, nuestra democracia será más saludable, tendrá más voz.

Le pediría que estableciese ventajas fiscales para apoyar la innovación, la creación y los nuevos proyectos empresariales en cualquier sector, incluido el de la información. Todas las ramas de la economía y de la sociedad necesitan estas medidas.

Así que en lugar de organizar vistas sobre la muerte de los periódicos, me gustaría verle organizar vistas sobre el futuro de las noticias en nuestra nueva economía del conocimiento, que es posible gracias a internet.

: MÁS TARDE: En The Times, Saul Hansell ofrece estas ideas para que el Congreso las tome en cuenta:

# Exigir que todos los puestos de trabajo en la administración se anuncien tan sólo a través de anuncios clasificados en los periódicos.
# Publicar el boletín federal como un suplemento en los periódicos dominicales.
# Dedicar parte del dinero de los planes de estímulo a comprar a cada estudiante de secundaria y de universidad del país una suscripción a un periódico. No; dar subvenciones a barcos que van a pique no es la respuesta. Se van a hundir. Este es otro ejemplo de idea para salir del apuro: sacar de apuros al pasado en vez de invertir en el futuro. Si al Congreso le importa tener una prensa robusta, entonces lo que hay que hacer es fomentar una infraestructura que permita inventar esa prensa.

(Traducido por Snap Comunicación)

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