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jueves, 06 agosto 2009

Cómo (y por qué) reemplazar a AP

JEFF JARVIS/Buzzmachine
Jarvis Jeff Jarvis arremete duramente contra Associated Press y su intención de cobrar a quienes enlacen o citen sus contenidos. Dice que esto supondría el fin de la agencia de noticias y de todas las empresas periodísticas que la secunden en su política. Asegura que proponer algo así es desconocer cómo funciona internet y demuestra, junto con otros puntos que analiza en este post, que AP se ha quedado obsoleta en la nueva era digital.

Associated Press se está convirtiendo en un enemigo de internet porque está luchando contra los enlaces, y éstos son la base de internet. Esto es lo que dice Richard Perez-Pena en un artículo en The New York Times:

Tom Curley, presidente y director ejecutivo de AP, asegura que la postura de su empresa es que el mínimo uso de un artículo de información online requiera un acuerdo de licencias con la organización que lo ha producido. Durante una entrevista citó ejemplos específicos que incluían un titular y un enlace a un artículo, una práctica habitual en motores de búsqueda como Google, Bing y Yahoo, agregadores de noticias y blogs.

Palabras mayores: ¿citar el titular de un artículo e incluir un enlace exigiría un acuerdo de licencias? Esto significa que tendríamos que tener permiso y negociar con las páginas web antes de enlazar. Eso mataría internet. También mataría a Associated Press y a las empresas de información que consiga engatusar para que se sumen a su peligrosa cruzada (su cártel), puesto que nadie incluiría un enlace hacia ellas y nadie les escucharía.

Ha habido mucha idiotez últimamente respecto a cómo deben funcionar las noticias en el ecosistema y en internet (amenazas para tratar de extender el copyright, la inquietante y ambigua Declaración de Hamburgo, el "estándar" ACAP que sería una bendición para los spammers), pero el dardo de AP es el más destructivo e ignorante de todos. AP se niega obstinadamente a entender la economía de los enlaces de la era digital y sus imperativos.

AP podría destruir la economía de los enlaces. Bueno, probablemente no sucederá, simplemente porque lo que sugiere es poco práctico e ilegal y a la postre antidemocrático e inconstitucional. Pero como un toro suelto en una tienda, podría hacer mucho daño en el camino, intentando modificar el derecho de uso razonable, que es la base del diálogo democrático, y llevando a sus miembros a esconder el contenido de los lectores a los que se supone que sirven. Adviértase que la mayor parte de las organizaciones de noticias dependen cada día del uso razonable, cuando citan un artículo o comentan el contenido de otros medios. AP es peligrosa.

Pero esa no es la razón para reemplazarla (es meramente un extra). No; la razón para reemplazar a AP es que se ha quedado irremediablemente, mortalmente, anticuada para la era digital y su estructura de propiedad (culpo a la junta de dueños de periódicos más que a sus directivos) no permitirá que se transforme para la nueva realidad. Necesitamos un sustituto que sirva mejor al periodismo y al público, por no mencionar a la democracia.

El principal cometido de AP es distribuir contenido. En una economía de contenido eso funcionaba bien. En la economía de los enlaces, lo que hace AP es un no-servicio al contenido, porque corta los vínculos a las fuentes reescribiendo las noticias. AP también adapta contenido de un medio para otro, reescribiendo historias del papel para que se puedan leer en radio o televisión; eso también corta el vínculo a la fuente (ese copio-y-leo ha sido el peor enemigo del periodismo original desde la invención de la radio, mucho antes que internet). AP también añade algo de reporterismo original al ecosistema, pero no puede rentabilizar ese valor en la economía de los enlaces porque para hacerlo tendría que competir con sus propietarios/clientes.

Lo que necesitamos es una infraestructura para un mercado online de contenido que recompense a los creadores de periodismo original (no a los copiadores o a los que lo convierten en un bien de consumo general; es decir, AP) mediante la utilización de la esencia del funcionamiento de internet: el enlace.

He llamado a un ejemplo fundamental de esta estructura sindicación a la inversa (y Político ha empezado a implementarla). Veámoslo de este modo: en los viejos tiempos (en el modelo AP) Politico habría empezado por sindicar su historia a otros periódicos, que venderían anuncios para ganar el dinero para pagarle a Politico. Ahora, por supuesto, la historia de Politico es sólo un enlace a golpe de click. Así que otro periódico, digamos The Chicago Tribune, simplemente puede incluir un enlace al artículo de Politico. Esa es la recompensa para Politico por crear la historia. ¿Pero qué tal si también se recompensa al Tribune por añadirle valor dándole ese enlace, enviándole audiencia a Politico? A Politico le interesaría pagarle al Tribune una proporción de los ingresos publicitarios que consiga por ese artículo, porque de este modo animaría al periódico a enviarle más tráfico y a añadirle más valor. Esa es la pieza que falta.

Imaginad ahora que ese artículo de Politico está publicado en internet con un anuncio, y que los ingresos se comparten con The Tribune en proporción al tráfico que llega desde el periódico. Politico puede encargarse de vender ese anuncio. Pero si el Tribune consigue sacarle más valor, pues que se encargue de vender el anuncio y compartir los ingresos con Politico. O una tercera parte (um, yo qué se, Google) podría vender el anuncio y compartir los ingresos con ambos. La fórmula que consiga más dinero. Esa es la pregunta que nos deberíamos estar haciendo, eso es lo que va a salvar el negocio de las noticias.

En el proyecto New Business Models for News de la CUNY estamos preparando el modelo del ecosistema de noticias que creemos que surgirá cuando desaparezca un diario metropolitano. En nuestro próximo proyecto (cuando consigamos fondos) me gustaría abordar esta infraestructura de mercado de contenido para analizar qué es lo que se necesita: sistemas de seguimiento, de pago y convenciones para etiquetar el contenido y atraer a la audiencia hacia (y para que por lo tanto apoye) el periodismo y sus fuentes. Con o sin AP necesitamos mejorar los modos en que se basa y se financia el periodismo original.

Otro proyecto que me gustaría abordar es el tema favorito de The New York Times: cómo financiar una corresponsalía en Bagdad con este nuevo ecosistema. No sé si tengo una respuesta o si la hay. Global Post es un intento. Quizás se necesite apoyo de donaciones (tema de una de mis columnas en The Guardian). AP y empresas de comunicación grandes y ambiciosas como The Times informan desde lugares a donde otros no pueden permitirse ir. Necesitamos ver cómo se puede continuar haciendo esto.

Nos queda el otro rol de AP: adaptar el contenido a diferentes medios. Bueno, ahí hay una oportunidad de negocio. En Twitter, Chris Ahearn de Reuters se prestó voluntario para hacerlo. En el mundo online ya no hay necesidad de hacerlo; se cubren todos los medios.

¿Se podría reinventar AP? Lo dudo. Sus propietarios no dejarán que se maneje como un negocio racional, redefiniendo lo racional por la economía de enlaces. Tampoco está estructurada para ayudar a sus miembros a reinventarse ellos mismos. Le dije a AP hace una década, cuando todavía trabajaba para uno de sus clientes, que me gustaría que creasen una red nacional de publicidad para webs de información, para ayudarles a tener éxito. Pero ese no es su modo de pensar.

También he especulado junto a tipos con dinero con la idea de comprar AP y rehacerla para la era digital, sin los grilletes de su estructura de propietarios. Pero cada vez que lo hacemos acabamos frente a los gigantescos costes que acarrearía liberarnos de partes de la operación que ya no se necesitan. Y ese es el problema: gran parte de la agencia ya no es necesaria. Sólo hace falta preguntar cuántos periódicos están cancelando su suscripción al servicio y cortando con facturas anuales de un millón de dólares (véase el Star-Ledger).

Así que pienso que hay oportunidades de negocio para emprendedores que sustituyan a AP y consigan mucho más beneficios para los creadores de contenido online (todos los creadores de contenido, no sólo los del viejo oligopolio de las noticias). Es hora de sacar los martillos.

(Aclaración: Soy socio de Daylife, un agregador de contenidos. He sido consultor de Publish2, que también trabaja con enlaces. He estado en la junta directiva de Moreover, que gestiona y crea feeds de titulares y enlaces. Por cierto, he hecho todo esto porque veo el potencial de la economía de enlaces. También he escrito un libro sobre Google (¿os lo he contado?) y he debatido sobre muchas de estas ideas con su gente).

: ADEMÁS: Véase que el asesor jefe de The New York Times Company no piensa que agregar contenidos suponga un problema de copyright.

: Véase también que el "problema" de la violación de copyright está mal definido (un titular y un enlace no es claramente un robo), está exagerado (muéstrenme los millones de páginas web -que no sean spam blogs- que están copiando artículos enteros), y es desatinado al pensar que aquí hay una mina de oro que va a salvar el negocio de las noticias. Es una enorme pista falsa. Es una distracción del auténtico problema: el fracaso del sector de las noticias para transformarse de acuerdo a la nueva economía. Os garantizo que si AP sale adelante con esto, pagará a los abogados más de lo que jamás pueda ganar. Y dañará al sector y a su marca durante el proceso.

: Aquí hay una historia rápida de Marketplace sobre AP.

: TechDirt tiene un consejo para Reuters: A por ello.

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