Informar, o no, de los secuestros
El aumento de los secuestros de periodistas en zonas sensibles vuelve a intensificar el debate sobre la cobertura informativa de este tipo de hechos. Los editores reciben cada vez con más frecuencia peticiones de sus colegas periodistas para no que no publiquen la información. Sin embargo, la censura informativa despierta una serie de interrogantes. “¿No sirve a veces la publicidad para a los rehenes en lugar de ponerlos en peligro?”, escribe Edward Wasserman, profesor de Periodismo en la Universidad Washington and Lee, en Lexington, Virginia. “¿Y qué pasa con el daño provocado por el silencio? ¿Los inocentes que podrían haber evitado el peligro si hubieran sido advertidos?”, pregunta.





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