¡Diego es inocente! Perdón por culparte
El punto dos del artículo 24 de la Constitución española
dice que todas las personas tienen derecho a la presunción de inocencia. Diego Pastrana, sin embargo, no lo ha tenido.
El pasado 27, este joven de 25 años fue portada de todos los medios de
comunicación de este país por, presuntamente, haber agredido de muerte a la
hija de tres años de su pareja. El informe médico inicial lo culpaba de
lesiones (quemaduras y golpes) y agresión sexual (esto último se desmintió a
las horas), aunque su novia aseguraba que los traumatismos que presentaba la
pequeña se debían a una caída de un columpio.
Dos días después, Diego ha quedado en libertad sin cargos. El auto emitido por el titular del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Aron señala que, de acuerdo a los informes forenses, la niña murió a consecuencia de un golpe que recibió el 21 de noviembre al caerse en una zona infantil de la urbanización en la que residía. (Ojo porque ese mismo día Diego llevó a la niña a urgencias, pero los médicos sólo le apreciaron un golpe en la nariz).
Lainformacion.com abrió durante unas pocas horas con el titular “Fallece la niña canaria de 3 años que fue presuntamente agredida por la pareja de su madre”. El titular a priori parece correcto. Sin embargo, cuando lees la noticia, por mucho que haya atribuciones a las distintas fuentes (médicas, policiales…), Diego parece a todas luces culpable. Los medios de comunicación culpamos a un hombre inocente. Ahora nos toca reflexionar. Hurtamos la pena por la muerte de una niña a una familia y señalamos como asesino a Diego. Ojalá nunca olvidemos la mirada asustada de un joven esposado en una imagen que nunca debió producirse.





A ver qué dicen ahora los llamados programas del corazón. Se cebaron con este pobre hombre.
Publicado por: Catalina | domingo, 29 noviembre 2009 en 08:46 p.m.
Las disculpas casi siempre llegan tarde, pero esta os honra. Es un alivio leer que hay profesionales con conciencia y con humanidad.
Ojalá que este chico pueda continuar su vida sin mayor problema.
Publicado por: Javier | domingo, 29 noviembre 2009 en 09:00 p.m.
Lamentable la actuación de los medios. Espero que se os haya caído la cara de vergüenza, porque la vergüenza ajena que he sentido yo ha sido tremenda. Dan ganas de dejar denunciar, y espero que si tiene posibilidadesm, él lo haga.
Publicado por: Víctor Guybrush | domingo, 29 noviembre 2009 en 09:46 p.m.
Los juicios paralelos y mediáticos se están convirtiendo en una mala costumbre. Además, se fundamentan en la información que proporcionan los propios medios.
Muchas veces, los periodistas no son conscientes del poder de "influencia y presión" que tienen en la sociedad.
Y ahora cómo se arregla todo ésto.
Publicado por: Javier | lunes, 30 noviembre 2009 en 12:26 a.m.
Soy estudiante de periodismo y este caso es de libro de lo que no se tiene que hacer en un medio.
Es vergonzoso como los medios se han lanzado a por esta persona cuando no había no sólo sentencia, ni siquiera el estudio forense, sin pruebas, sin nada, sólo con un informe médico que como cualquier humano se puede equivocar.
Hoy en día las empresas de comunicación están tan deseosos de primeras grandes portadas, grandes noticias que son capaces de lanzarse al degüello de un pobre hombre que luego a resultado inocente.
No sólo se merece unas disculpas por parte de los medios (más que de los médicos) sino incluso una indemnización por todos los daños que se le pueden haber causado.
Publicado por: Hugo - elagujero.wordpress.com | lunes, 30 noviembre 2009 en 09:50 a.m.
Si yo, que no tengo ninguna influencia, difamo públicamente, de nada me servirá decir ante el juez que reconozco mi culpa, que me he equivocado, un tirón de orejas y para casa.
No os escudéis en explicar lo rematadamente mal que lo habéis hecho (todos los medios, no solo vosotros) esperando con eso encima sacar partido y quedar como un medio responsable. Lo que hacéis no tiene nombre y debería daros verguenza. Ese debería ser vuestro titular.
Publicado por: Daniel | lunes, 30 noviembre 2009 en 11:59 a.m.
¿y que me dicen de la Guardia Civil que entregó esposado y a cara descubierta al chico en las juzgados?
Publicado por: alm | lunes, 30 noviembre 2009 en 04:20 p.m.
Las disculpas en este caso no bastan, porque el hombre ahora tiene que enfrentarse a todos aquellos en cuya memoria se ha quedado grabada la imagen del asesino que no es. El hombre tiene que ser indemnizado por los responsables --médicos, periodistas, etc.) Pero, si han sido muchos quienes lo han condenado, ¿quién tiene qué pagar?
Publicado por: iván hernandez | lunes, 30 noviembre 2009 en 04:59 p.m.
Alucinante la portada de ABC. La mirada de un asesino, sin confirmar. Ahí no sólo "no cabía la palabra presunción", sino que se tomaron la libertad de llamarlo asesino y obtener una imagen muy poco acertada.
Alguien tiene que pagar. La indemnización económica no es suficiente. Por mucho que se retracten, la figura de ese hombre está dañada ya de por vida
Publicado por: Jara | martes, 01 diciembre 2009 en 12:11 p.m.
Hoy dijo su abogado en el programa de ana rosa que en lods calabosos le enseñaron la foto de la niñita ya con la auptosia hecha completamente destrosada y le obligarona mirarla eso lo habia destrosado completamente ¿esta eso bien hecho por la policia ? ,por dios.......
Publicado por: geny | martes, 01 diciembre 2009 en 01:30 p.m.
Lo peor de todo es que existen muchos otros casos de personas a las que se les ha privado de la presunción de inocencia. Directamente se las ha acusado y más tarde se las ha olvidado... En muchos casos, los medios no han hecho ni seguimiento posterior de la información. Han culpabilizado a una persona con nombres y apellidos y después no han publicado ni una mísera fe de erratas. Vergonzoso a lo que estamos llegando...
Publicado por: Judith | martes, 01 diciembre 2009 en 03:45 p.m.