"La situación actual de Zero es insostenible"
El futuro de la revista Zero está gravemente amenazado. La crisis económica y publicitaria ha empujado a su editorial a convocar al concurso de acreedores y el proceso podría derivar en el cierre de la emblemática cabecera, que acaba de publicar su último número del año y tal vez de su historia. Su venta tampoco parece probable. Aunque la empresa mantiene "conversaciones con empresarios del mundo gay y con representantes de grandes grupos", la operación se presenta "algo complicada", según reconoce su director, Miguel Ángel López, quien sin embargo se mantiene optimista y cree que internet podría servir de epicentro a un nuevo proyecto del equipo de Zero que dé renovados aires y alcances a su transgesora filosofía y a su lucha social.
Zero lleva un mal año. Después de su edición especial de verano, correspondiente a junio, julio y agosto, sus responsables no han sido capaces de volver a publicar la revista hasta este número 120, que esta semana ha comenzado a distribuirse en toda España.
"La situación de la empresa es difícil", admite López, quien quiere resaltar que "la situación concursal la presentamos voluntariamente porque nuestras cuentas son muy transparentes y preferimos ir de frente, ya que además esto le está pasando a muchos medios".
Los problemas comenzaron a finales de 2008. En ese momento "la exclusiva de publicidad que teníamos contratada cierra y eso nos deja fuera de la planificación durante cuatro meses y, al mismo tiempo y debido a la crisis económica, vemos como la banca no nos renueva nuestras líneas de créditos y avales habituales, nos niega todo sin que tengamos cifras negativas", relata el director de la publicación.
A esa situación puntual se suma la caída publicitaria generalizada, que afecta aún más duramente a Zero. "Mientras que la mayoría de las revistas han sufrido un declive de la inversión en torno al 30 por ciento, nosotros nos pusimos en un 70-75 por ciento", explica.
A partir de allí -añade- los responsables de Zeropress S.L. se ponen a "negociar y buscar otras alternativas", pero "las pérdidas se van acumulando y multiplicando y hacen que lleguemos a cerrar el año con 1 millón de euros de deuda".
Una revista rompedora
Zero fue fundada en 1998 y rápidamente se convirtió en motor y emblema de la comunidad gay y su lucha por reivindicar sus derechos y vivir su sexualidad abiertamente. Se ha distinguido por sus polémicas portadas y reportajes y su continuo desfile de grandes firmas.
"Por aquí han pasado más de 1.200 colaboradores y todos los gays que están fuera del armario, además de muchas personalidades que no lo son pero comparten alguna de nuestras causas", destaca López. "Hemos sido muy canallas y provocadores, y hemos tocado a todos los bandos políticos para agitar el debate", agrega.
El director de la revista admite que esa función mixta, editorial y de activismo social, terminó siendo "bastante costosa". "Hemos llegado a ser 32 trabajadores, aunque actualmente somos 16", refiere, al tiempo que señala que "hemos vivido siempre al día, facturando bien pero lo justo para vivir, pero en los últimos tiempos no ha funcionado, como le ha pasado a muchas empresas, y este año facturamos lo mismo que en el primer o seguno año. Esto no se sostiene".
"Tenemos una rentabilidad muy básica porque no pertenecemos a ningún grupo, no somos gente adinerada ni tenemos activos", precisa López.
Futuro incierto
El número 120 de Zero podría ser, además del último del año, el que ponga punto y final a su historia. Al menos como cabecera de su grupo fundador. "La sociedad hoy por hoy es inviable, aunque todavía quedan meses para que se cierre el concurso, debemos negociar con nuestros acreedores y tenemos varias soluciones pensadas y en trámite", adelanta López.
Una de ellas podría ser vender la publicación a otra compañía. Planeta ya estuvo en conversaciones con Grupo Zero hace un par de años. López reconoce que actualmente "hay varias editoriales y personas interesadas", aunque también sostiene que no aceptará ninguna oferta que "no cumpla con una serie de condiciones", plantee un precio justo y respete la filosofía y la trayectoria que tiene la marca.
Renacer en la Red
Más allá del final que le espera a Zero, sus responsables llevan años trabajando en otro proyecto "centrado en internet". López se niega a hablar de la Red como salida a la actual situación de la revista y prefiere hablar de "punto de partida" y de "otro modelo de empresa totalmente diferente".
No quiere dar muchos detalles hasta que la iniciativa esté "más consolidada", pero anticipa que la están desarrollando desde "hace tres o cuatro años" y que comenzó como "un contenido audiovisual que en principio pensamos para la televisión temática gay pero que luego quedó en suspenso porque las cifras de cadenas similares en otros países eran muy malas".
Esa idea fue creciendo, con un planteamiento que López califica de "totalmente diferente a lo que hay" y que prevé la participación de los usuarios. "Si los métodos van a ser reproducir el modelo convencional del negocio editorial no lo vamos a hacer, al menos voluntariamente", asegura.
El proyecto responde a una necesidad de renovación anterior a la presente crisis. Zero nació con el objetivo de "hacer periodismo, dar visibilidad a un sector y hacer activismo" pero estaba también notando el cierre de una etapa. "Ha servido para lo que ha servido y hoy por hoy todo esto tiene que ser normalizado, para que pueda llegar más a la gente, con otra filosofía", enumera López.
Afirma que "dentro de lo gay hay muchas cosas que aún no están desarrolladas. Había que dar un salto. Los mensajes eran nuevos y había que reinventar la comunicación, hacerla más plural y de ahí el proyecto, aunque creemos que todavía la revista, como algo físico, tiene un gran valor simbólico".
"Ojalá podamos desarrollarla, cambiarla y demás. Planes y apoyos nos sobran. La gente nos está demostrando muchísimo respaldo, tanto los lectores como los colaboradores. Gracias a ellos estamos llevando todo esto de una manera bastante aceptable", concluye López.





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