Los comités critican que en el grupo se busquen "recetas clásicas" ante los problemas que atraviesa por su abultada deuda. Añaden que "sólo se les ocurre externalizar todo lo externalizable, trocear todo lo que sea divisible, vender las porciones prescindibles, abaratar el precio del trabajo y mantener a la cabeza del Grupo a quien no se ha destacado precisamente por su olfato en los negocios. Ni siquiera los mercados financieros a los que se recurre parecen entusiasmarse con la operación, habida cuenta de la evolución de la cotización".

En el comunicado también se sostiene que "Prisa es algo más que un negocio, ha constituido un puntal para la construcción, el desarrollo y el mantenimiento de la democracia en este país. La influencia y el prestigio del primer grupo de comunicación en español constituyen un bocado sabroso para cualquiera que pretenda dominar más hilos de poder".