TVE investiga por qué se incluyó una imagen de Aznar en un reportaje sobre tiranos Inicio “Para The New York Times son mucho más importantes los 'social media' que la estrategia de pago en la Red”

viernes, 14 mayo 2010

Confundir "un" público con "el" público

JEFF JARVIS/Buzzmachine

Jarvis Jeff Jarvis explica en este post por qué mucha gente, principalmente en Estados Unidos, ha reaccionado con tanta contundencia contra la política de privacidad de Facebook y sus últimos cambios. El periodista sostiene que la red social ha sobrepasado una línea, la que separa lo que se comparte entre los usuarios de lo que efectivamente es público, y cree que este error podría costarle muy caro. Jarvis considera que uno de los mayores logros y valores de esta plataforma es haber permitido que sus usuarios crearan su público, pero que eso no debe confundirse con hacer esos contenidos visibles para todo el público en general.

Creo que el problema de Facebook últimamente con su antipático botón de “me gusta” (y el de Google con el arranque de Buzz) es que confunde la noción de la esfera pública (es decir, todos nosotros) con la idea de crear un público (es decir, las pequeñas sociedades que creamos en Facebook o a las que nos sumamos en Twitter). Privado frente a público no es una elección binaria; hay una enorme franja en medio, en la que la clave es controlar nuestros propios públicos. Dejad que me explique...

He estado tratando de entender la virulencia que veo en algunas partes sobre los últimos pasos de Facebook, porque realmente no lo pillo del todo. Oh, sí, entiendo la confusión que generan los cambios sobre la privacidad y las opciones en Facebook. Tal y como dijo Business Insider, “La privacidad online es el nuevo ‘programar un vídeo’”. Leed en EFF la inquietante cronología sobre la mutación de la política de privacidad de Facebook, y mirad esta brillante representación de cómo Facebook ha convertido en público lo privado. Entiendo el problema.

¿Pero por qué ha sido la reacción a los últimos cambios en Facebook (el botón de “me gusta”) tan rápida y tan feroz, como si para algunos fuese la gota que colma el vaso? Gizmodo, harto, ha publicado una lista con diez razones para abandonar Facebook. El fundador de Gizmodo y Engadget, Peter Rojas, se ha borrado de Facebook, al igual que Matt Cutts, de Google, y mi jefe en This Week in Google Leo Laporte, que ha deshabilitado su cuenta durante un tiempo. Es difícil encontrar tres pesos pesados más pesados en este mundillo, y cuando ellos pierden la confianza (que es lo que ha pasado) es algo grave, más grande de lo que parece entender Facebook.

Está claro que está pasando algo más aquí, algo fundamental. Facebook ha sobrepasado una línea, y por lo tanto quiero encontrar esa línea. Y creo que puede estar aquí:

Facebook y Mark Zuckerberg parecen asumir que una vez que algo es público, es público. Han confundido compartir con hacer público. Mezclan la esfera pública con la creación de un público. Es decir, que cuando escribo algo en un blog, lo estoy haciendo público al mundo para que todo el que quiera lo vea: cuantos más mejor, es el supuesto. Pero al poner algo en Facebook asumía que lo estaba compartiendo sólo con el público que yo había creado y que controlo allí. Ese público es privado. Ahí es donde radica la confusión. Hacer público ese público es lo que molesta a la gente. Les roba la sensación de control (y su control real) sobre lo que estaban compartiendo y con quién lo hacían (cualesquiera que sean las preferencias elegidas). Por encima de eso, recopilar nuestras acciones en el resto de la red (nuestra navegación y nuestros gustos) y hacerlo también público, a través de Facebook, molesta aún más a la gente. ¿En dónde termina esto?

Facebook ha estado jugando con esta tensión desde sus primeros días. Recordad el revuelo sobre su News Feed (Noticias): cuando Facebook agregó nuestras actualizaciones a los feeds, los usuarios se quedaron estupefactos. Incluso Mark Zuckerberg dijo que todas esas actualizaciones ya las podíamos ver en las páginas de nuestros amigos. La visión de Zuckerberg al final era correcta: el News Feed es vital para la utilidad, valor y crecimiento de Facebook, y fue un presagio del atractivo de Twitter. Pero incluso en el Twitter público, aún cuando estamos publicando para todo el mundo, todavía tenemos una medida de control: decidimos a quién queremos seguir; es decir, a qué públicos nos queremos sumar.

Así que dejadme que lo repita: En Facebook creamos nuestros públicos. En Twitter, decidimos a qué públicos nos queremos sumar. Pero ninguno es la esfera pública, ni tampoco implica hacer público a todo el mundo. Sin embargo, Facebook nos está empujando más y más a hacer público a todo el mundo, y cuando lo hace perdemos control de nuestro público. Esa, creo, es la línea que ha cruzado.

La ironía de todo esto es que creo que Facebook ha estado redefiniendo profundamente nuestro concepto de público de modos que (a juzgar por sus acciones), ni siquiera ellos entienden del todo. Estoy escuchando una fascinante serie de programas de radio (y podcasts) en la CBC basados en los trabajos de un proyecto llamado Making Publics. Este grupo de académicos comenzó a trabajar hace cinco años a partir del planteamiento de Jürgen Habermas de que la esfera pública (el contrapeso al Estado en forma de debates y opinión) no surgió hasta el siglo XIX. También coinciden en que antes del Renacimiento y del siglo XVI, “público” se refería a las personas con proyección púbica en la jerarquía social (la élite), y no a todos nosotros. Pero el equipo de Making Publics ha observado también que durante los siglos XVI y XVII la imprenta, el teatro, el arte (es decir, las formas de difundir y presentar) y también los mercados permitieron a la gente crear y sumarse a sus propios públicos.

Estoy sorprendido por lo parecido que fue ese momento de cambio con la conmoción por internet hoy en día. La imprenta de Gutenberg (y el arte de pintar, y el teatro, y la capacidad para hacer mapas) permitió a una todavía pequeña élite crear públicos. De hecho, su control del público se mantuvo hasta hace tan sólo una década. Hoy en día, internet nos permite a todos publicar, y por lo tanto crear públicos y también sumarnos a otros nuevos (y a destruir la vieja definición de público y su control por parte de la élite). Las tres invenciones clave de la era moderna temprana que permitieron este cambio fueron la brújula, la pólvora y la imprenta. Nuestros equivalentes son ¿qué? Internet, la red y los blogs. Berners-Lee es nuestro Gutenberg.

Facebook redefinió el sentido amplio de publicar que los blogs habían puesto ya en nuestras manos: todo el mundo publicando para todo el mundo. Su red social nos dio las herramientas para crear y sumarnos a nuestros propios públicos, y tener control sobre qué hacemos público y quién puede acceder a ello. Ese fue un regalo poderoso, que cambió la base de la interacción online a amistad, basada en identidad y relaciones reales. Facebook ayudó a civilizar internet. Pero no creo que Facebook entienda el valor de ese control, porque continúa intentando hacernos completamente públicos.

Mirad una vez más la representación de la evolución del público de Facebook hecha por Matt McKeon. Y escuchad, también, la Ley de Zuckerberg: “Espero que el próximo año la gente comparta el doble de información que comparte este año, y que al año siguiente compartan el doble de lo que hacían el año anterior”.

La gente acusa a Zuckerberg de matar la privacidad y de querer que desaparezca. Creo que eso es probablemente injusto. Yo creo que él ve efectivamente un profundo cambio cultural, que ya existía y del que él se aprovechó, al que sirvió y refinó. Nos conectamos compartiendo. Apuesto a que desde su punto de vista él no está matando la privacidad, sino que lo estamos haciendo nosotros. No le importa. Y hasta cierto punto tampoco a mí, ya que yo defiendo el valor de lo público. Pero ambos echamos de menos por nuestra cuenta la sutil pero profunda distinción entre lo público y el público. Esta es la lección que estoy intentando aprender, ya que estoy empezando a escribir un libro sobre lo público (hablaré de eso más adelante).

Sostengo que hoy en día nos enfrentamos a opciones que nos permiten mantener algo privado o compartirlo con nuestro público o con el público en general, y que tenemos que ver los beneficios de compartir (los beneficios de hacerse público) cuando tomamos esa decisión. Sostengo que si elegimos por defecto la privacidad nos arriesgamos a perder el valor de las conexiones que podemos hacer en la actualidad. Sostengo que necesitamos instituciones (compañías y gobiernos) que sean públicas por defecto. Y sostengo que cuanto más vivamos en público, cuanto más compartamos, más conocimiento colectivo y valor estaremos creando. Defiendo lo público. Pero también defiendo la privacidad, es decir, el control sobre la decisión. No me sorprendería saber que Zuckerberg comparte este evangelio. Creo que es sincero cuando dice que considera Facebook una herramienta que nos permite cambiar nuestro mundo a través de las conexiones. Creo que por eso nos está empujando a ser públicos. Es algo más que un mero motivo comercial. Pero también creo que se mete en un problema al no ver esas diferencias que estoy intentando aclarar con nuestras nuevas definiciones de privado, público, públicos e identidad. Y por lo tanto corre el riesgo de estropearlo. Pero todavía creo que no es demasiado tarde.

No creo que Facebook se haya convertido en algo malvado, o que se haya vuelto un granuja, como insiste Wired. El problema para Facebook es más como si nunca hubiese definido “malvado”, como en “no seas malvado”. Google es consciente de esa frase, que trata sobre perder valor si se pierde la confianza. Facebook parece desconocer totalmente esta frase. Les sugiero que estudien la historia del siglo XVI y los orígenes del público mientras se dedican a reinventar lo público.

* * *

Todo esto está vinculado a la pregunta de la identidad online (relacionado, pero diferente). Lo que publico puede formar parte de mi identidad, y con diferentes públicos tengo diferentes identidades. Así que la identidad es un componente clave de nuestras nociones de lo que se hace público.

El admirable Diaspora Project está tratando de construir una versión abierta y distribuida de Facebook para dejarnos publicar, añadir y controlar nuestro propio material para construir nuestras propias identidades. Es genial, pero creo que eso también mezcla las ideas de un público y de el público; hace lo que está haciendo

Zuckerberg al publicar todo para todo el mundo, excepto que nos da el control sobre ello. No estoy criticando la iniciativa en absoluto. Creo que es fantástica. Tan sólo estoy diciendo que no es un sustituto para Facebook, sino que es algo diferente, algo más público.

Habiendo capturado lo que cree que son nuestras identidades online, Facebook quiere ser ahora el facilitador y controlador de nuestras identidades. Pero como no queremos que nuestro material en Facebook sea completamente público, Facebook no puede ser ese centro neurálgico de identidad pública. El Diaspora Project puede. Pero me pregunto si el Diaspora Project (al igual que ClaimID y OpenID) pueden tener éxito, porque me pregunto cuál es nuestra motivación para mantener nuestras identidades actualizadas. Yo tengo un motivo para mantener mi Facebook actualizado para los amigos que tengo allí, o para mantener este blog para todos vosotros, o LinkedIn para mis contactos profesionales, o Twitter para una gratificación instantánea de mi ego. Pero no he tenido un motivo para mantener actualizado el ClaimID (de esta página). Esa es la trampa que necesita evitar el Diaspora Project.

Y aquí es donde creo que Leo Laporte y Gina Trapani llegaron a una gran idea relacionada con la identidad en This Week in Google. Gina hablaba sobre nuestros motivos para actualizar Facebook, y Leo dijo que el equivalente para la identidad se produciría si Google mostrase nuestros perfiles en los primeros puestos de los resultados de búsqueda por nuestros nombres. Si el primer resultado para Leo Laporte en la búsqueda fuese la página con el perfil de Leo Laporte, entonces se sentiría obligado a mantenerla actualizada, para convertirla en la página ortodoxa de Leo. Me parece brillante. Google ¿estás escuchando? ¿Facebook?

* * *

Otros apuntes.... El problema con el lanzamiento del Buzz de Google está relacionado pero no de forma tan sutil: al mezclar nuestro email con su plataforma twitteresca (Buzz), Google mezclaba lo privado y lo público. No solo ha mezclado nuestras conexiones de email con la idea de hacer público a todo el mundo, sino que también nos quitó la oportunidad de crear y controlar nuestros propios públicos. En otro de sus momentos de mamut me imagino que Google pensó que estaba haciéndonos un favor al crear para nosotros un público: nuestra sociedad lista para consumir. Pero ese fue precisamente el error, ya que queremos crear y sumarnos a públicos por nuestra cuenta. Esa es la esencia de controlar nuestros mundos.

Compartir

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00e552985c0d88330133ed977a24970b

Listed below are links to weblogs that reference Confundir "un" público con "el" público :

Comentarios

Fuente You can follow this conversation by subscribing to the comment feed for this post.

Publicar un comentario

If you have a TypeKey or TypePad account, please Inicia sesión