Financial Times planta cara a la suscripción de Apple Inicio “El periodismo de investigación ha resurgido gracias a Wikileaks”

viernes, 08 abril 2011

¿Quién teme a Arianna Huffington?

Jeff Jarvis | Buzzmachine

6a00e552985c0d88330133f278ab28970b-120wi Jeff Jarvis se pregunta por qué The New York Times ataca últimamente a l Huffington Post. Hace una enumeración de los ataques que recibe el medio de Arianna Huffington y de lo que no entienden para responder a una pregunta ¿Qué ha hecho Arianna Huffington para asustarles tanto? Jarvis habla de la agregación, los contenidos gratuitos, los contenidos de entretenimiento y la conversación.

The New York Times ha estado atacando últimamente a The Huffington Post, lo que me hace preguntarme qué ha hecho exactamente Arianna Huffington para asustarles o enfadarles tanto. O quizás esa sea la pregunta errónea. Dado que nuestros enemigos son a menudo aquellos a los que no entendemos, me pregunto qué es lo que The Times no consigue entender del HuffPo. Y eso nos lleva a la pregunta de qué es lo que puede aprender The Times de este Post.

Felix Salmon ha hecho un trabajo hábil cubriendo esta guerra unilateral, esta burla de patio de colegio, en dos posts. El director de The Times, Bill Keller, ha escrito dos columnas y un post atacando a Huffington: una vez directamente; una vez (como explica Salmon) sin la honestidad intelectual de enlazar y permitir a sus lectores juzgar a aquellos a los que él critica, y otra vez defensivamente, después de que Huffington le pusiese en evidencia. El personal de The Times recogió lealmente los escupitajos de Keller para lanzar los suyos. El crítico de medios David Carr escribió y después borró un tuit atacando a Arianna (posteriormente admitió que era “desagradable”). Andrew Goldman no entrevistó a Huffington para The Times Magazine, sino más bien actuó como la parodia de un fiscal televisivo intentando hacer morder el anzuelo a un testigo cauto (o quizás se podría describir mejor como un homenaje gracioso a Joe McCarthy intentando obtener confesiones de “izquierdismo”). Y va entonces Salmon y señala que The Times ha publicado una noticia del HuffPo sin otorgarle crédito. Y ahora Carr le da un golpe a AOL/HuffPo, presagiando una deserción, una derrota.

¿Cuál es el problema de The Times? Creo que es que no entienden qué es lo que hace exitoso al Huffington Post y la emprenden a golpes con lo desconocido. Esto es, en mi opinión, lo que The Times y Keller no entienden sobre el HuffPo. Esto es lo que creen que está mal:

* Huffington Post no es contenido. Contenido es lo que hacen las gentes de contenido; si ellos no lo hacen, no es contenido. Esa, creo yo, es la visión cultural de The Times del HuffPo: no puede ser contenido porque gente como la de The Times no lo ha hecho (sin que importe cuántos empleados del Times contrate Huffington). Eso, según mi teoría, es el motivo por el que The Times y otros templos de la comunicación no construyeron su propio HuffPo o compraron el original: No es real. Aunque The Times reconociese el tercio de HuffPo que es contenido (escrito por docenas de periodistas), todavía diría que está diluido por el otro tercio que es agregado y el otro tercio que son comentarios. Y eso nos lleva a...

* La conversación no es contenido. Cuando invité a Henry Blodget a hablar con mi clase sobre nuevos modelos de negocios y cambio, alabó al HuffPo por comprender el valor de la conversación. Desde el punto de vista de The Times, la conversación es lo que ellos permiten (no: toleran) cuando los lectores intercambian comentarios sobre los artículos una vez terminados. Tal y como veo en cada condenada reunión con gente del mundo del periodismo, los comentarios vienen con bichito. Todo lo que logran escuchar de la vox populi son las voces de los trolls [de los que polemizan en internet]. Blodget y Huffington tienen un sentido más amplio de la conversación. Esa fue la clave de Arianna cuando dio a los famosos un lugar en donde hablar. Eso es conversación. Esa fue la clave de Henry cuando aprendió a escuchar de lo que habla la gente, de modo que se pudo unir y sumar a su conversación. Lo que nos lleva a...

*La agregación es hacer trampas. The Times cree que la agregación no es contenido. Peor aún, están empezando a adoptar el planteamiento de Rupert Murdoch de que se trata de un robo. Tal y como tuiteó Jay Rosen, si se ve desde el punto de vista de los lectores, la agregación es útil: añade valor a la cobertura. De hecho, ese es el motivo por el que The Times agrega y selecciona. Pero cuando se buscan enemigos, lo mejor es no mirar en el espejo. Hablo (un montón) sobre la economía de los enlaces y cómo hay dos formas diferenciadas de crear valor online: la creación de contenido y la creación de un público (antes conocido como audiencia) para el mismo. Los agregadores, editores y comentaristas aportan audiencia (y valor) al contenido. Si el receptor de esos enlaces no puede construir una relación de valor con la gente que está pinchando en ellos, ese es su problema. En CUNY pronto tendré finalmente tiempo para empezar un proyecto de investigación sobre el valor de los enlaces y cómo optimizarlo. Me gustaría ver este debate sobre la agregación entre The Times y HuffPo en términos económicos, no emocionales, y espero basar la discusión en hechos.

* Lo gratuito es ofensivo. Esta es otra idea en la que The Times se está alineando con (¡sorpresa!) Murdoch. Ahora que tienen una cinta de medir (y sin una base económica demostrada para ello, todavía no), la gente del Times tiene que plantear el caso de nuevo en términos emocionales, de derechos: los lectores *quieren* pagar; los lectores *deben* pagar; el contenido del Times *merece* ser pagado. Quien cuestiona esa estrategia es demonizado (David Carr me atacó en la NPR por esto precisamente... desde entonces nos hemos abrazado y reconciliado. Esto es lo que tengo que decir realmente sobre el metro de The Times). Huffington creó valor (sabemos la cantidad exacta, de nueve cifras) consiguiendo que la gente escribiese gratis (porque querían y encontraban valor en ello). Está abaratando el valioso trabajo que realizamos nosotros, los periodistas, ¿verdad? No, al igual que sus escritores gratuitos, está dando valor a otra cosa: está dando valor a las relaciones que mantiene con la gente conocida antes como audiencia.

* Izquierda no es derecha. El desesperado esfuerzo de Goldman por conseguir que Huffington admita (¡CONFIESA, REPITO, CONFIESA!) que es (¡sorpresa!) liberal, sumado a las alabanzas de Keller hacia si mismo y su tipo de periodismo, son tan reveladores como insinceros. También encuentro a Arianna insincera en sus esfuerzos por evitar la palabra, del mismo modo que Roger Ailes lo hace con la derecha. Todos ellos quieren meternos (a nosotros, a la gente) en estos dos cubos, el de la derecha y el de la izquierda, pero ellos están por encima de una clasificación. El verdadero problema de The Times no es que Huffington sea una liberal, sino que es la defensora de un punto de vista. Así que ella pellizca a The Times con las armas de destrucción masiva y por sostener definiciones anticuadas de objetividad y equilibrio.

* No se permite la diversión. El periodismo es un negocio serio. No es lugar para cachorrillos.

He hecho que los alumnos de mi clase elijan un objetivo y lo trastoquen planteando un nuevo negocio (después de hacerlo, darán un giro y actuarán como la compañía desbaratada para plantear una defensa; es una lección para saber encontrar la oportunidad en el cambio). La clase ha elegido su objetivo: The Huffington Post (pensé que iban a elegir The Times). La semana pasada presentaron su primera investigación, y lo que me asombró fue la diferencia del nivel de fidelización entre ambas webs. Los usuarios del HuffPo generan 18 páginas vistas al mes de promedio. Para The Times, tan sólo una pequeña parte de sus usuarios únicos (¿10 por ciento? ¿20 por ciento?) son fieles, y generan 20 páginas vistas al mes. Yo digo que The Times bien podría haberse gastado mejor los 30-40 millones de dólares que supuestamente ha invertido en su cinta de medir buscando formas de fidelizar mejor a su público (multiplicando las páginas vistas, ¿por cuatro o más?, y consecuentemente los ingresos publicitarios) y buscando nuevas formas de explotar estas relaciones profundas (datos, comercio, eventos...). The Times sabe que necesita aumentar la fidelidad, es la palabra favorita del sector en las conferencias. La ironía del metro de The Times es que si logra enganchar a un lector casual, se le recompensa con un muro de pago. Es cuestión de economía y estrategia.

¿Cómo puede aumentar The Times la fidelización? Aprendiendo del Huffington Post, en lugar de ser sarcástico. La agregación tiene valor para los lectores. La conversación fideliza. Luchar por la gente (que es lo que hacían los periódicos en sus buenos viejos tiempos) es la forma más coherente de enganchar a una comunidad. Lo divertido está bien.

Esto me recuerda al patio del colegio, cuando un niño era desagradable con una niña y lo que veía en realidad un sagaz adulto era que el chaval estaba enamorado de la cría y no sabía cómo decírselo. Venga, Bill y Arianna, daos un beso y reconciliaos.

: Jonathan Stray pide una API para el contenido de pago. Yo lo ampliaría (como acabo de hacer más arriba) a una forma de intercambiar valor para el contenido y la audiencia, sea como sea que se explote después ese valor.

Compartir

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00e552985c0d8833014e8755fa38970d

Listed below are links to weblogs that reference ¿Quién teme a Arianna Huffington?:

Comentarios

Fuente You can follow this conversation by subscribing to the comment feed for this post.

Publicar un comentario

If you have a TypeKey or TypePad account, please Inicia sesión