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miércoles, 17 diciembre 2014

Xavier Aldekoa: "Lo que rechazas también te define como periodista"

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Es Océano África. Un viaje, una experiencia, una historia de historias que recoge la vida entera de un continente. Es la obra de Xavier Aldekoa, periodista y corresponsal de La Vanguardia en Sudáfrica desde 2009. Un periodista que recoge lo que mejor sabe hacer: acumular las vidas de un continente que nunca se acaba, al que ha dedicado su tiempo y sus sueños: de pequeño soñaba con el continente y no paró hasta que desembarcó en sus tierras, apenas cumplidos veinte años. 

-¿Por qué África?

Para mi es una pasión: empezó cuando mi padre nos contaba historias de pequeño, porque a mi me fascinara a ir a casa de mi abuela y recordar que había un libro sobre animales africanos, por leer a grandes periodistas: Miguel Gil, Ramón Lobo, Rovira y a Ryszard Kapuściński, por supuesto. Para mi siempre ha sido un objetivo: quería trabajar en África, era un lugar al que quería llegar. Y todo lo que hice, aprender inglés, francés, portugués... estaba dirigido a eso. Quería trabajar en África y a eso he me he dirigido siempre.

-¿Y cómo fue llegar a un continente con que que habías soñado tanto?

Siempre tuve una visión buenista: que llegaría al continente y me iba a hacer más sabio, que iba a a encontrar respuestas a preguntas profundas. De lo que me he dado cuenta es que tengo más preguntas que respuestas, de que me surgen debates morales: me pregunto cómo actuaría yo en esa situación. Y veo que no soy mejor que ellos, que no somos mejor que ellos, que probablemente actuaría peor. Admiro muchísimo a la gente que en una situación muy complicada decide hacer las cosas bien, algo que hace la mayoría de africanos. La mayoría de africanos, cuando está en una situación muy jodida opta por ayudar al otro, arriesgar su vida y la de su familia. Y yo lo pienso: si tuviera que arriesgar la vida de mi familia por ayudar, ¿lo haría, o no?

También me encontré con un continente mucho más variado de lo que pensaba, no sólo entre países, sino en cada país descubrí que hay diferentes realidades. 

-¿Cómo fue ese viaje hasta llegar a África?

Yo empecé a viajar al continente con 20 años, siempre para hacer reportajes. En el libro digo una frase: "el reportero es el que viaja poniendo el foco de atención en los demás", y eso lo tenía muy claro desde el principio: quiero contar las cosas que les pasan a la gente. Y así viajé la primera vez. Después, como corresponsal, llegué porque siempre iba insistiendo. Al final me fui a Sudáfrica para demostrarle al periódico (La Vanguardia) de que hacía falta alguien. Fui el año antes del mundial, y cuando volví les dije  que teníamos que formalizarlo, que sí que había interés. Llegué a un acuerdo con ellos para poder colaborar con otra gente y así me creé una red de medios para trabajar. 

-¿Te costó convencerles?

Sí, porque África siempre ha sido el vagón de cola. Pero vieron la necesidad: en ese momento iba a ser el Mundial en Sudáfrica, la muerte de Mandela parecía inminente... era cuestión de tiempo. También era el momento en el que Sudáfrica se estaba liando con los BRIC, y eso era importante también para el continente. Yo les expuse todo eso y en ese momento me encontré una buena recepción. Fácil no, pero tuve una buena respuesta.

-Has mencionado alguna vez que África es un continente silenciado ¿tenemos algo de culpa los medios, los periodistas? Que sólo le hacemos caso cuando nos afecta a nosotros, como ha ocurrido con el ébola...

Hay algo de eso, que sólo nos preocupamos de las cosas cuando nos toca a nosotros. Pero eso no sólo lo atribuyo a los medios, sino a la sociedad en la que vivimos. Y no sólo en África, es en general. En los medios de comunicación la agenda está fijada por las cosas influyentes, y África no lo es. La diferencia entre influyente e importante es lo que dirige ahora: es importante  que haya una revolución en Burkina Faso y que un tío que estaba durante 20 años en el poder salga. Influyente... seguramente sea más influyente que Sarkozy se vaya a presentar a las elecciones en Francia.

Aun así, yo veo que el interés social va al margen y que no confluye siempre. Por ejemplo, hay unas manifestaciones brutales en EEUU. Todos los periodicos lo han dado, pero el interés que veo yo en la sociedad es relativo. En cambio, la reacción que estoy teniendo estos días, estos años, es de un mayor interés por África. 

-Dedicas la portada a una mujer: a todas las mujeres de África

Lo tengo muy claro: si se les da la oportunidad, el futuro está en sus manos. Cuando vas al continente lo ves, siempre están trabajando y son el pilar fundamental de la familia. Desde que son niñas hasta que son mayores. Lo he visto en Alexandra, uno de los barrios más pobres de Sudáfrica: una abuela que empieza a traer a casa a los niños y los está cuidando. Esa fuerza yo sólo la veo en las chicas, en las mujeres. No siempre es así en los hombres. Lógicamente muchos hombres sí repartirían ese dinero, esa comida, pero yo he visto muchas situaciones en las que se gasta en alcohol, en prostitutas. En cambio, la mujer aguanta. En el caso del ébola, cuando hay un enfermo, lo más seguro es que haya una mujer detrás... 

-¿Tienes esperanza de que África vaya a tirar hacia adelante?

Sí, yo creo que sí, pero lo que vamos a ver, como en otras partes del mundo, es que no todo el continente avanza a la misma velocidad. Habrá países que tiren adelante, Namibia, Botswana... y otros países que no lo conseguirán, como en Sudán del Sur, donde no hay ahora mismo muchos motivos para la esperanza. Camerún tiene problemas alrededor, pero avanza muy bien. Es lo mismo que pasó en Asia en los 70-80...

-Hablas en un capítulo hablas de Somalia, donde han entrado ya en un ciclo de cerca de 20 años de caos ¿Cómo ves el futuro en estos casos?

Somalia está desde el 90 en el caos, en el desgobierno. Pero eso no nace de la nada, nace de una lucha de la Guerra Fría en la que se les arma y se permite que, de manera partidista que un dictador ahogue a los somalíes. Eso pervierte una sociedad. Y cuando cae el dictador, porque se le deja de dar apoyo, hay una sociedad de clanes armados hasta los dientes con rencor hacia los otros y sabiendo luchar. Eso desemboca no sólo en un desgobierno de 20 años, sino que cada vez que hay un conato de imponer un estado islámico, lo primero que hace Estados Unidos es enviar a Etiopía para que los saque del poder. Un estado islámico radical, o no tanto, no interesa. Significa que hay mucha gente que no puede tener una estructura de estado, sea islámico o no, me da igual. Por supuesto, los gobernantes somalíes tienen algo de culpa, pero no sólo ellos. Somalia no sólo muestra lo que se ha podrido el gobierno somalí o el sistema somalí, sino lo podrido que está todo el mundo a la hora de provocar y mantener un statu quo que está dañando a mucha gente.

-¿Se ve esto en otros lugares? ¿Asume occidente el papel que juega en este fracaso?

No sólo lo vemos en Somalia, lo vemos en otros lugares en los que hay unos intereses. Es más fácil lavarse las manos, como hizo Estados Unidos: se le murieron un montón en Modadiscio y se fue. Al año siguiente, en Ruanda, se lavó las manos y hubo un genocidio. Además se intenta que parezca descontextualizado: se dice que en Ruanda se mataron unos a otros por un tema tribal. Vale, es así, pero ¿quién hizo la distribución de hutus y tutsis en el carné de identidad? La mentalidad belga cuadriculada. Luego, llega un gobierno y se decide meter al país en la economía de mercado: se les dice que todos los campos de patatas se haga té y café, porque tiene buen clima. Al cabo de los años, baja el precio del té y del café: más pobreza, más incultura, y ¿qué significa eso? Que el odio cala mucho más. Y eso degenera en un genocidio que todo el mundo sabía que iba a pasar, pero no se hizo nada. Como periodista tengo la obligación siempre ponerlo en contexto, de buscar la raíz.

Hay una anécdota que me contó un compañero: estaba en los años 80 en un cine en Bamako y estaba viendo un documental del Holocausto. Salieron en un momento los blancos, los prisioneros judíos con el 'pijama' de rayas y cómo los tiran a la fosa común. Y la gente se reía, porque no hay un contexto. Ellos veían a un señor muy flaco temblando y cómo lo tiraban. Tú y yo no nos podemos reir del Holocausto, pero si tú no sabes nada, sólo ves a un señor con pijama flaco. Eso, salvando las distancias, es lo que vemos en África. Vemos sólo una ventanita cómo se matan unos a otros, que es una salvajada.

-¿Se puede entender África sin estar allí?

Es necesario sentirla. Para mi es importante salir a la calle con ellos, vivir con ellos, caminar con ellos, comer con ellos para entenderlos. Pero también es importante leer antes. Como periodista, yo quiero estar preparado siempre para saber de qué hablo. Toda esa preparación es una forma de conocer, saber que si no se sientan juntos hutus y tutsis es por algo. Pero es indispensable el sentir, oler, comer, el tocar África. Hago un periodismo de la gente, con lo que tengo que estar con ellos. 

-Como corresponsal mencionas que tienes que saber tocar muchos temas. ¿Ha habido algún momento en el que has dicho que no a un tema, por convicción?

Sí, pero ha pasado antes de África también. Yo tenía muy claro lo que quería hacer y he rechazado temas que igual me habrían solucionado el mes, por ejemplo. No porque se me caigan los anillos, sino porque creo que te define lo que rechazas. Todo lo que escoges y rechazas te define. En ese momento prefería no tener tanta seguridad y preferí no hacerlo... en África la pelea es más sobre cómo enfocarlo. Y en la confrontación directa no existe: no es que me digan un tema y yo digo que no, prefiero darle la vuelta. Aveces tengo más éxito, otras veces no. 

-¿Qué recomendarías a un joven que quiera ser corresponsal?

Pasión por lo que haces. no sólo a un periodista: ten pasión y ve hacia lo que quieres. África es un continente genial cuando eres joven: la gente es mucho más receptiva. Cuando tenía 20 años no tenía ni la reserva de hotel y siempre dormía en casa de alguien. Porque un joven es más fiable. Yo ya no, pero estoy contento de haberlo aprovechado: si os gusta África, id de cabeza, porque no lo vais a aprovechar tanto y después va a ser más difícil.

-¿Cuando vuelves a España, después de pasar tanto tiempo en África, como se nos ve?

Es complicado cuando vas a sitios muy jodidos, te toca volver y es el cumpleaños de tu madre y abren una botella de champán, por ejemplo. Lo que hago entonces es no ponerme en el centro: igual que en África no me pongo en el centro, aquí tampoco. Igual que allí no soy importante, eso está claro, así que aquí tampoco. Una cosa es valorar lo que tengo pero yo soy de un mundo diferente, en el que los problemas no son los mismos. Quizá los problemas no son que te mueres de hambre, pero estar en el paro es un problema. Yo tengo amigos que son de aquí, mi pareja es de aquí, yo tengo familia que vive aquí. Si yo me pongo en el centro como vara de medir todo, lo estaría haciendo mal al igual que lo estaría haciendo mal en África. Aquí intento entender que si alguien está celebrando su cumpleaños y quiere abrir una botella de champán, lo haga. No puedo cambiar el mundo, lo único que voy a hacer es dar patadas contra la pared. Yo sé que tengo un iPhone, una cámara de fotos que puede solucionarle un par de años a prácticamente todo: intento ser coherente, intento ser honesto e intento no ponerme en el centro. 

-¿Cómo crees que te ha cambiado África?

Intento no cambiar mucho, intento que las cosas me sigan afectando igual, para bien o para mal. Sería un fracaso para mi ser más duro, porque no quiero serlo, quiero que me siga afectando, que me siga dando rabia. Quiero que me afecte que la gente pase hambre, que me alegre ver un concierto en la calle y que me ponga piel de gallina ver muestras de cariño entre la gente. Intento que no me cambie, aunque también me dicen que antes quizá veía las cosas de forma más visceral. Todo el mundo tiene una evolución, pero a nivel de trabajo intento no cambiar. Yo sólo puedo transmitir las cosas si yo me emociono primero.

Aldekoa


Un reportero en África, el continente silenciado.

 

martes, 28 octubre 2014

El 88% de los asesinos de periodistas nunca es condenado

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Al menos 370 periodistas fueron asesinados en el mundo por el ejercicio de su profesión durante la última década, y en 333 de los casos (el 88%) nadie resultó condenado, según un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Sólo en 28 de los casos, algunos sospechosos fueron sentenciados o murieron durante el operativo de captura, pero otros autores que se cree que están vinculados al crimen o que son autores intelectuales permanecen en libertad. Sólo en nueve de las muertes se ha logrado plena justicia, es decir, que todos los perpetradores, inclusive el autor intelectual del crimen, han sido condenados.

El estudio cubre el periodo comprendido entre principios de 2004 y finales de 2013 y se presenta en vísperas del Día Internacional contra la Impunidad de los Crímenes de Periodistas, que se celebra el 2 de noviembre.

El CPJ refleja que la mayoría de los periodistas asesinados cubrían o investigaban temas sobre política (46%), seguido de conflictos bélicos (39%), corrupción (23%), derechos humanos (21%), sucesos (18%) y cultura (14%).

IRAQ, A LA CABEZA

Por países, el mayor número de muertes se ha registrado en Iraq, Filipinas, Siria, Argelia, Pakistán, Rusia y Somalia. A continuación aparecen en la lista Colombia, India, México, Brasil, Afganistán, Turquía, Sri Lanka, Bosnia, Tajikistán, Ruanda, Israel y territorios palestinos ocupados, Sierra Leona y Bangladesh.

Los autores del informe señalan que pese a la elevada cifra de asesinatos en la última década, “la tendencia es alentadora, puesto que 26 de la condenas fueron dictadas en los últimos cinco años, en comparación con apenas 15 en el lustro previo”.

El año pasado hubo un relativo auge, dado que a escala global las autoridades obtuvieron ocho condenas, inclusive en países con voluminoso historial de impunidad como Rusia, Filipinas y Brasil. En contraste, en 2004 solamente hubo una condena.

El CPJ ha incluido en el informe un conjunto de recomendaciones a los gobiernos nacionales y líderes políticos. Les piden que “condenen pública e inequívocamente todos los actos de violencia contra los periodistas y que reconozcan el 2 de noviembre como Día Internacional contra la Impunidad de los Crímenes de Periodistas.

El comité demanda recursos adecuados para garantizar investigaciones y juicios exhaustivos de los crímenes. También exige a los gobiernos que se aseguren de que las investigaciones incluyan a los autores intelectuales de los crímenes y no solamente a los autores materiales.

martes, 14 octubre 2014

Presentan en Barcelona la Fundación James Foley

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El Col • legi de Periodistes de Catalunya ha presentado este martes la Fundación James Foley, dedicada al periodista norteamericano ejecutado por el Estado Islámico en agosto de 2014.

La fundación fue creada por la familia del periodista el pasado mes de septiembre, y tiene como intención "apoyar a los periodistas de Estados Unidos que trabajan en las zonas de conflicto".  

En el acto han participado la madre del periodista, Diane Foley, Javier Espinosa, periodista de El Mundo; el fotógrafo freelance Ricardo Garcia Vilanova y Marc Marginedas, periodista de El Periódico de Cataluña. Todos ellos fueron compañeros del periodista estadounidense en Siria.

"Si no protegemos a nuestros valientes periodistas, estamos perdidos", ha declarado Diane Foley durante el acto, celebrado en el centro del Colegio de Periodistas catalán, "el mundo no puede vivir sin voces como la de Jim".

"Me hubiera gustado ver a mi gobierno hablar con EI, como han hecho otros países", ha declarado Diane Foley, "no parecía que Jim fuera una prioridad para nuestro gobierno, fue difícil captar su atención".

miércoles, 08 octubre 2014

Estado Islámico publica 11 normas para periodistas en su territorio

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El Estado Islámico, que este verano ha ejecutado a dos periodistas occidentales, James Foley y Stephen J. Sotloff, y a dos trabajadores humanitarios británicos, David Haines y Alan Henning, además de a cientos de iraquíes y sirios, ha publicado sus '11 normas para periodistas'.

El grupo es conocido por su extensiva comunicación a través de las redes sociales y su habilidad en la creación de vídeos de propaganda. Tenía incluso un jefe de prensa (propaganda), retratado en un documental publicado por Vice dentro de una ciudad controlada por los islamistas, al que se cree muerto en ataques aéreos occidentales.

Ahora, el grupo islamista ha creado sus normas para los miembros de la prensa que operen en su territorio. Publicadas por Siria Deeply, parecen dirigidas más a los periodistas locales de la ciudad de Deizz Error, en Siria, que a los extranjeros, que son matados por los islamistas.

Son poco sorprendentes, ya que es de sobra conocido el férreo control que buscan imponer en su Califato. Si hay algún punto que sorprende, es el permiso de los periodistas para colaborar con AFP, Reuters o AP, pero no con cadenas árabes.

Son las siguientes:

1 - Los corresponsales deben jurar alianza al Califa (Abu Bakr) al Baghdadi (...) son súbditos del Estado Islámico y, como tales, deben jurar lealtada a su imán.

2 - Su trabajo deberá estar bajo la exclusiva supervisión de las oficinas de prensa del EI.

3 - Los periodistas pueden trabajar directamente con agencias internacionales (Reuters, AFP, AP), pero tienen que evitar todas las cadenas internacionales y locales de televisión. Tienen prohibido proveer cualquier material exclusivo o tener contacto con ellos en cualquier capacidad.

4 - Los periodistas tienen prohibido trabajar con las televisiones en la lista negra que luchan contra los países islámicos (al Arabiya, al Jazeera y Orient).

5 - Los periodistas tienen permiso para cubrir eventos en la región por escrito o con imágenes si contactan con las oficinas de prensa. Todas las fotos y textos publicados deberán tener el nombre del autor. 

6 - Los periodistas no podrán publicar nada sin pasarlo antes por la oficina de prensa del EI.

7 - Los periodistas pueden tener sus propias cuentas de redes sociales y blogs para difundir noticias e imágenes. Sin embargo, la oficina de prensa deberá tener las direcciones y nombres de estas cuentas y páginas.

8 - (...) deberán cumplir las normas (...) y evitar filmar lugares o eventos de seguridad donde esté prohibido. 

9 - El EI seguirá los trabajos de periodistas en medios locales y nacionales.

10 - Todas estas normas pueden cambiar, dependiendo de las circunstancias y el grado de cooperación entre los periodistas y su compromiso con los hermanos en la oficina de medios de EI. 

11 - Los periodistas tendrán licencia para trabajar una vez solicitada a las oficinas de prensa del Estado Islámico.

martes, 23 septiembre 2014

AFP ya no aceptará trabajo de periodistas que viajen a Siria

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AFP, Agence France Presse, anunció el pasado jueves que ya no aceptará trabajo de periodistas que viajen a Siria. La agencia comunicó que "ya no aceptará trabajo de periodistas freelance que viajen a sitios a los que nosotros mismos no nos aventuremos a ir".  

La captura y ejecución de periodistas y trabajadores humanitarios extranjeros ha conmovido al mundo, y, con los nombres de James Foley, Steven J. Sotloff y David Haines todavía en la memoria, el grupo ha anunciado que "desde agosto de 2013, hemos dejado de mandar a periodistas a las zonas rebeldes de Siria. La situación está fuera de control y demasiado peligrosa. Un reportero extranjero que entre en esas areas sin ley corre un serio riesgo de ser secuestrado o asesinado, como ocurrió con James Foley".

La agencia es la única agencia de noticias internacional que tiene sede en Damasco, donde trabajan periodistas sirios. El medio manda a periodistas habitualmente desde Beirut a zonas controladas por las fuerzas de Bashar al Assad. Informan además de la zona rebelde gracias a colaboradores que proporcionan vídeo, historias y fotos, como "testigos independientes". 

"Los trabajadores freelance han pagado un alto precio en el conflicto sirio. Un precio ya lo suficientemente alto. No queremos incentivar a la gente a que tome ese riesgo", aseguró la agencia. 

"Es una decisión fuerte, uno que quizá no haya sido hecho de forma suficientemente clara, así que la repetiré aquí: si alguien viaja a Siria y nos ofrece imágenes o información cuando vuelven, no lo usaremos". 

jueves, 21 agosto 2014

Los periodistas pueden sufrir estrés postraumático incluso sin salir de la redacción

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Foto: EFE

El estrés postraumático, un trastorno que sufren aquellas personas que han sido expuestas a momentos de violencia extrema, podría acabar afectando a periodistas aun sin salir de la redacción. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores del departamento de Psicología de la Universidad de Toronto, que han publicado sus resultados en la publicación de la Real Sociedad de Medicina.

El trastorno psicológico, una forma de ansiedad, suele darse en víctimas de atentados o soldados después de una guerra. Entre corresponsales en zonas de conflicto también se dan casos de la dolencia, que se produce por eventos estresantes, extremadamente traumáticos, que involucran un daño físico o son de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo.

Un estudio, el primero de este tipo, publicado por la Real Sociedad de Medicina ha concluido que "el incesante flujo de este material, junto con la longevidad de de ciertos conflictos hace que los periodistas estén frecuentemente y constantemente expuestos a imágenes terriblemente inquietantes". Algo que lleva a mayores índicadores de estrés postraumático entre los periodistas encuestados.

El estudio fue llevado a cabo con 116 periodisas pertenecientes a tres grandes medios, aunque los investigadores no revelan para qué medios trabajaban los participantes del estudio. De estos, un 40,9% tenía que visionar contenido producido por usuarios en el que se pudiera ver imágenes violentas a diario, y un 46,1% lo hacía semanalmente.

Aunque el estudio es cauto e indica que no realizó entrevistas personales y no por ello no puede determinar que los periodistas tenían estres postraumático, sí que hay una correlación entre la frecuente exposición a imágenes violentas y el trastorno, al igual que con la depresión y el consumo de alcohol. La relación con estas dos últimas, sin embargo, no es muy alta. El estudio también concluye que son las mujeres periodistas las más afectadas por el visionado de estas imágenes.

"El estudio concluye que es la frecuencia de las exposiciones a imágenes de violencia gráfica, más que la duración, la que provoca estrés emocional a los periodistas que trabajan con material generado por los usuarios. Dado que el buen periodismo depende de periodistas sanos, las organizaciones necesitarán revisar qué pueden hacer para evitar los riesgos implicados en el visionado de estos contenidos. Nuestros descubrimientos sugieren que reducir la frecuencia de estas exposiciones podría ser una solución".

miércoles, 20 agosto 2014

Siria continúa siendo el país más peligroso para los periodistas

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Fotografía de James Foley facilitada por GlobalPost el 2 de enero de 2013. Foto: EFE

Más de la mitad de los 87 secuestros de periodistas registrados en el mundo en 2013 tuvieron lugar en Siria, lo que convierte a este país en el más peligroso para informadores como los españoles Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, liberados después de más de seis meses.

Según expone Reporteros sin Fronteras (RSF) en su último informe anual, en 2013 había al menos 19 periodistas extranjeros secuestrados o en paradero desconocido en territorio sirio, donde ya han muerto casi 130 reporteros desde que comenzó el conflicto, en marzo de 2011.

El pasado 2 de marzo el corresponsal de "El Periódico de Catalunya" Marc Marginedas, secuestrado el 4 de septiembre en los alrededores de la ciudad de Hama, en el centro de Siria, quedaba en libertad tras permanecer seis meses en manos de yihadistas del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL, siglas en inglés).

Días más tarde, el 16 de septiembre, fueron capturados los periodistas del diario "El Mundo" Javier Espinosa y el fotógrafo "freelance" Ricardo García Vilanova, también por el ISIL.

Los periodistas liberados fueron capturados en un puesto de control de Tal Abyad, en la provincia de Raqqa, fronteriza con Turquía.

La principal amenaza a los reporteros se encuentra en el norte, en las partes liberadas por los rebeldes, donde algunos grupos tienen como blanco a los periodistas y han secuestrado tanto a sirios como a extranjeros.

El periodista español Manu Brabo, que ha estado varias veces en Siria, considera que ha habido una evolución considerable del peligro.

En su caso, al principio estaba más pendiente de las milicias del régimen, por si irrumpían en las áreas insurgentes, pero luego comenzó a escuchar que algunos compañeros habían tenido dificultades con los yihadistas.

Esos problemas se hicieron, a su juicio, más acuciantes a partir del 22 de noviembre de 2012, con el secuestro del reportero "freelance" estadounidense James Foley.

El propio Brabo, que recibió el premio Pulitzer en 2013 por su trabajo en Siria junto al equipo de la agencia Associated Press, fue capturado por las tropas gubernamentales en Libia.

Si hay algo que diferencia la cobertura de Siria de otros conflictos, como el de Irak, es que los informadores son objetivo de ambos contendientes.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), el aumento del peligro en el último año radica en la creciente influencia de organizaciones vinculadas a Al Qaeda en el norte de Siria, que han secuestrado tanto a trabajadores de medios locales como internacionales, "a los que tachan de espías".

Los secuestros de periodistas en el mundo aumentaron "de forma alarmante" en el 2013, según denuncia el informe anual de Reporteros sin Frontera, publicado el mes pasado.

En total, 87 informadores fueron secuestrados en distintas partes del globo, lo que supuso un incremento del 129 % respecto al año anterior.

La mayoría de los cautiverios fueron perpetrados por grupos radicales islamistas y más de la mitad, en concreto 49, se produjeron en Siria.

Además de los secuestrados, 75 periodistas fueron asesinados, otros 37 periodistas-ciudadanos murieron en el ejercicio de sus funciones, 177 fueron encarcelados y 2.160 recibieron amenazas o fueron agredidos físicamente por informar.

Para la ONG, Siria representa "la escalada del horror", donde "la represión sangrienta del régimen de Bashar el Asad y la presencia de grupos armados islamistas de Al Qaeda" han convertido el país en un cementerio.

Junto a Siria, Somalia, Mali y Pakistán encabezan los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo, a los que les siguen muy de cerca China, Irán y Eritrea.

miércoles, 13 agosto 2014

Muere un cámara italiano de Associated Press en Gaza

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Simone Camilli en Beit Lahiya, en la franja de Gaza. Foto: AP

El Gobierno italiano confirmó la muerte este miércoles del cámara de televisión muerte de un cámara de televisión de ese país en Gaza, víctima junto a otras cinco personas de una explosión accidental cuando se intentaba mover un proyectil de artillería israelí en la Franja de Gaza.

Junto a Simone Camilli ha fallecido también Ali Shehda Abu Afash, su intérprete palestino y otros tres ingenieros palestinos. Cuatro personas han sido heridas. Entre los heridos está Hatem Moussa, otro trabajador de Associated Press.

La ministra italiana de Exteriores, Federica Mogherini, afirmó que la muerte de Camilli "es una tragedia para su familia y para todo el país".

"De nuevo es un periodista quien paga el precio de una guerra que dura demasiado tiempo", añadió.

Según la prensa italiana, Camilli estaba cubriendo el conflicto para diferentes medios, entre ellos la agencia estadounidense Associated Press.

El portavoz del Ministerio del Interior palestino Iyad al Bozom explicó que la explosión se produjo cuando una unidad de ingenieros intentó mover el proyectil israelí en el campo de refugiados de Yabalia.

Uno de los muertos es el comandante de la unidad policial de ingenieros, mayor Tayseer al-Hoom, y los otros cuatro palestinos son agentes del mismo cuerpo.

Según informa Associated Press, Camilli deja una niña de 3 años, a su mujer en Beirut y a su padre, Pier Luigi, en Italia. Es el 33º periodista de AP que fallece en toda su historia, el segundo este año, y es el primer periodista extranjero que muere en Gaza durante el conflicto actual.

Abu Afash, de 36 años, deja una mujer y dos hijos, de 5 y 6 años.

martes, 29 julio 2014

Deportan a una periodista chilena de Israel por sus orígenes palestinos

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Yasna Mussa, periodista del periódico chileno ‘El desconcierto’, fue deportada de Israel "debido a su origen palestino" después de que las autoridades la interrogaran durante 10 horas. Junto a ella se encontraba un periodista estadounidense que también fue deportado porque explicó a las autoridades israelíes que iba a Cisjordania a visitar a un amigo palestino:

La corresponsal, que viajaba desde Francia para cubrir el conflicto entre Israel y Palestina, ha contado en una entrevista a su periódico que la separaron del resto de gente en el control en el aeropuerto cuando comprobaron que su apellido era árabe. “Apenas abrieron mi pasaporte. Insistían en que les ocultaba información, me acusaron de mentir y de no querer mostrar mi correo electrónico”. Ha explicado que distintos oficiales del Ejército y de otras dependencias gubernamentales le preguntaron repetidamente cómo se llamaba su padre, abuelo, tíos y madre.

“Cuando apelé a mi derecho a la privacidad, la oficial me dijo de manera muy violenta que ahí no tenía derechos ni existía la ley, que la ley era lo que ella decía y que si yo no quería colaborar, tenía que ser deportada”. Y así fue. Mussa se encuentra desde el domingo en Jordania desde donde seguirá informando sobre el conflicto árabe-israelí.

Periodistas de diversos países expresaron a través de Twitter  su solidaridad y apoyo  a Mussa, quien enérgicamente denunció el abuso: “El Estado de Israel me sometió a extenso interrogatorio vulnerando mi integridad y humillándome durante horas”.

  • Vía 'Lecciones de periodismo'.

Varios periodistas abandonan provisionalmente Gaza por los ataques de Israel cerca de su hotel

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Un grupo de periodistas de diferentes nacionalidades, entre los que están españoles, italianos, argentinos y americanos, han tenido que salir provisionalmente de Gaza después de una noche de continuos bombardeos cerca del edificio donde se alojaban. Así lo ha contado la enviada especial de Antena 3, Pilar Cebrián, en una crónica desde Erez, en la frontera entre Gaza e Israel. “El edificio temblaba, se han roto varias ventanas y hemos tenido que resguardarnos en la planta baja del edificio. Alrededor se escuchaban perfectamente las bombas, por lo que hubo combates hasta primera hora de la mañana”.

Según narraba la periodista, el ejército israelí ya había avisado de que solo respetaría los dos hoteles de la playa, donde también se hospedan otros periodistas internacionales, pero que al no haber sitio para alojarse allí ya que la lista de espera era de varios días para conseguir habitación, algunos periodistas habían decidido abandonar Gaza de momento “porque parece que no hay ningún sitio seguro”.