Fotos: Associated Press/Dario Lopez-Mills
El hotel Rixos Al Nasr, en Trípoli, es un enorme complejo de cinco estrellas. Sus 120 habitaciones están equipadas con televisores de plasma de 42 pulgadas; desde algunos balcones se pueden ver los 20.000 metros cuadrados de los jardines que se conectan con el Zoo de Tarabulus. Desde otros se puede divisar el edificio del Hospital Al Khadara, una institución fundada hace 50 años que se hizo célebre en Europa por haber tratado a Rubén van Assouw, un niño holandés que en 2010 fue el único superviviente del accidente del vuelo 771 de la compañía Afriqiyah Airways, procedente de Johannesburgo.
El Rixos tiene un baño turco con azulejos, cuenta con una piscina cubierta y está conectado por pasillos lujosos. Era habitual que los distinguidos huéspedes solicitaran los servicios de masajes, aromaterapia o tratamientos faciales. Darío López-Mills (México D.F., 1964), fotoreportero de Associated Press, nunca imaginó que ese palacio en el desierto se convertiría en el lugar que hace un mes sirvió de centro de reclusión improvisado para él y otros 34 corresponsales extranjeros, que cubrían el conflicto entre las tropas de Muammar Gadafi y los rebeldes que han formado el Consejo Nacional de Transición (CNT) en Libia.
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